Misión, visión, principios y valores

MISIÓN

La misión de la Clínica Nuestra. Señora de la Paz es prestar una asistencia integral a los enfermos y necesitados, con preferencia a los más débiles y marginados, evangelizando el mundo del dolor y del sufrimiento. Su especialización es la Salud Mental.

VISIÓN

Ser un centro de referencia dedicado a la atención de las personas que precisan asistencia en Salud Mental en el ámbito de la comunidad de Madrid, y abierto a otras zonas de la geografía española,  caracterizado por la excelencia en el tratamiento, la innovación, investigación y la docencia. Su orientación fundamental es la dignidad de la persona, estando en permanente adaptación para tal fin.
 

PRINCIPIOS Y VALORES

Los valores y principios fundamentales que orientan la asistencia en nuestras Obras Apostólicas deben ser aceptados y respetados por quienes participan en nuestra misión.

Los principios fundamentales que caracterizan nuestras Obras Apostólicas, son (Estatutos Generales, n.50):

  • afirmamos que el centro de interés es la persona asistida;
  • promovemos y defendemos los derechos del enfermo y necesitado, teniendo en cuenta su dignidad personal;
  • nos comprometemos a la defensa y promoción de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural;
  • reconocemos el derecho de las personas asistidas a ser convenientemente informadas de su situación;
  • promovemos una asistencia integral, basada en el trabajo en equipo y en el adecuado equilibrio entre la técnica y la humanización en las relaciones terapéuticas;
  • observamos y promovemos los principios éticos de la Iglesia católica;
  • consideramos un elemento esencial en la asistencia la dimensión espiritual y religiosa como oferta de curación y salvación, respetando otros credos y planteamientos de vida;
  • defendemos el derecho a morir con dignidad y a que se respeten y atiendan los justos deseos de quienes están en trance de muerte;
  • ponemos la máxima atención en la selección, formación y acompañamiento del personal de todas nuestras Obras Apostólicas, teniendo en cuenta no sólo su preparación y competencia profesional, sino también su sensibilidad ante los valores humanos y los derechos de la persona;
  • observamos las exigencias del secreto profesional y tratamos de que sean respetadas por cuantos se acercan a los enfermos y necesitados;
  • valoramos y promovemos las cualidades y la profesionalidad de los Colaboradores, les estimulamos a participar activamente en la misión de la Orden y les hacemos partícipes del proceso decisional en nuestras obras apostólicas, en función de sus capacidades y de sus áreas de responsabilidad;
  • respetamos la libertad de conciencia de las personas a quienes asistimos y de los Colaboradores, pero exigimos que se respete la identidad de nuestras Obras Apostólicas;
  • nos oponemos al afán de lucro; por tanto, observamos y exigimos que se respeten las normas económicas y retributivas justas.

La Hospitalidad es el valor original y nuclear de la Orden del que dimanan otros valores implícitos que se deducen de los Estatutos Generales y de la Carta de la Identidad de la Orden. Son los que siguen: 

Hospitalidad-Misericordia. (Cf. Carta de identidad, 3.1.)

Es el valor esencial y transversal: aquello que, porque es bueno, resalta el bien al que se tiende y se quiere conseguir. Es una virtud principal: la práctica habitual que nos acerca al valor esencial. Es un  imperativo ético central: la referencia básica del deber ser con uno mismo y con los demás. Ser acogedor y tratar a los demás con educación y respeto.
La Hospitalidad informa todos los demás valores que ejercemos, con la colaboración de numerosas personas, para conseguir un mundo más humano. La hospitalidad nos habla de las relaciones que se establecen entre un huésped y aquella persona que lo acoge (el anfitrión). En esas relaciones hay obligaciones y responsabilidades. El huésped y el anfitrión están en mutua relación: no existe el uno sin el otro (Espiritualidad, 50).

Las dimensiones y motivaciones para practicar la hospitalidad son: 

Antropológica: llamados a acoger al otro y a construir una casa común, un mundo habitable, fraterno; Religiosa: Dios acoge con amor y misericordia al ser humano y nos pide hacer lo mismo entre los hombres; Psicológica: sólo en el “nosotros” podemos ser tú y yo en plenitud, desde la acogida mutua; Social: la solidaridad nos llama a mejorar el mundo y la sociedad, dando, compartiendo y haciendo algo por los demás, en especial los más desfavorecidos.

Nivel 1

  • Calidad. La calidad forma parte del carisma. Hay una estrecha relación calidad-ética-humanización (no puede darse una sin las otras). Implica hacer una adecuada gestión de los recursos que permita una autosuficiencia económica de los centros, basada en un equilibrio financiero y en la transparencia. Significa apreciar la autoevaluación objetiva y estar abierto a lo que los demás reflejan sobre uno mismo o el equipo, y los resultados de su trabajo, como algo necesario para el autoconocimiento, el crecimiento personal, y la mejora del servicio a los demás.
  • Profesionalidad. Exigencia y promoción de la competencia técnica de cuantos realizamos la misión en la Orden: preparación técnica, humana y asimilación de los valores. Importancia de que nuestra respuesta asistencial mantenga una inquietud por estar permanentemente actualizada en su vertiente técnica y profesional. A partir de ahí, deberemos dar una asistencia que considere todas las dimensiones (holística) de la persona humana –biológica, psíquica, social y espiritual.

Nivel 2

  • Humanización. Humanizar es impedir que se pase de largo junto al hombre, impedir la inhumana división entre persona y enfermedad. (Marchesi, P.L. Humanización, c. IV, 1981). Es la asunción de los constitutivos más débiles del hombre, que son los que aproximan a la realidad del mismo, para descubrir, de manera intermitente, los elementos constitutivos de otros niveles humanos (Plumed, C. 1999). Humanizar es impedir la cosificación de la persona (Gafo, J. 1990). Implica ser tratado como persona, no como objeto.
  • Solidaridad. Involucra generosidad, desprendimiento, intercambio, comprensión, sentimiento de unidad, espíritu de cooperación y participación. Promueve un trato igualitario y favorece a las personas con mayor necesidad.
  • Responsabilidad. Incluye autocontrol, autodisciplina, reflexión para dar respuesta a la propia misión en la vida: la toma de las riendas de la propia vida y sus consecuencias. Poder dar cuenta y estar a cargo de una determinada área o proyecto. Mantener un equilibrio recíproco de tareas con los demás. Actuar de acuerdo con los propios principios morales incluso cuando uno se siente presionado a hacer otra cosa. Explicar y justificar el propio comportamiento de acuerdo con los códigos de conducta establecidos. Ser personalmente responsable de la propia vida y de la familia. Mantener un equilibrio recíproco en tareas y cometidos con los demás, de tal forma que cada uno pueda responder de su propia área de responsabilidad.
  • Respeto. Reconocimiento de la dignidad de la persona y sus derechos: a la vida, a la intimidad, confidencialidad, autonomía, libertad, creencias y pluralidad así como el reconocimiento y asunción de la Identidad de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (Cf. Carta de identidad, 5.1.1.2.).

Nivel 3

  • Acogida. Recibir al que llega con un aliento de afecto y esperanza, que le permita confiar en la persona y en la institución que se hacen cargo de él. (Carta de identidad, 5.1.2.). Aceptación cálida de los usuarios, enfermos y sus familiares y trato humanizado entre los colaboradores. Utilizar los dones y habilidades únicas de uno, para servir a los demás, sin esperar nada a cambio. En las primitivas Constituciones (1585) es el momento principal de la relación con las personas necesitadas, en el período del ingreso.
  • Justicia Social. Promover el exhaustivo cumplimiento de la legalidad en la prestación de nuestra actividad y para con los usuarios y colaboradores. Concesión a cada cual de sus derechos en todos los órdenes. Sentido de comunidad y de organización. Se inspira en el amor y el respeto por y hacia los demás. Es desinteresada y altruista. Es creadora de paz, seguridad, amparo y concordia. Actuar para confrontar y corregir las condiciones de la opresión humana. Emprender actuaciones concretas para abordar, confrontar y corregir condiciones de desigualdad y opresión humana, con el fin de hacer presente y real el hecho de que todo ser humano tiene el mismo valor.
  • Excelencia. La respuesta asistencial mantiene una inquietud por estar permanentemente actualizada en su vertiente técnica y profesional. Conjunto de prácticas sobresalientes en la gestión de una organización y el logro de resultados basados en conceptos fundamentales que incluyen: la orientación hacia los resultados, orientación al cliente, liderazgo y perseverancia, procesos y hechos, implicación de las personas, mejora continua e innovación, alianzas mutuamente beneficiosas y responsabilidad social. Diseñar objetivos y actuaciones que sean las más eficaces y las menos costosas, con el propósito de mejorar la calidad, la rentabilidad y el servicio en la organización.
  • Acompañamiento espiritual. Trascendencia. Espiritualidad. La espiritualidad en una dimensión fundamental del ser humano, única y definitoria del mismo. Es la interpretación de la forma de vivir; guía en la búsqueda de significado, desde la trascendencia y desde la religión. Se encuentra relacionada con el sentido de la vida (en el sentido de Viktor Frankl). La experiencia espiritual sólo puede apoyarse en su propia profundidad; no puede ir en busca de criterios ajenos a ella misma. Se procura ejercitar la disciplina y el desprendimiento espirituales para poder experimentar una perspectiva global sobre la vida y sobre la propia misión. Puede ser acompañada, guiada u orientada la persona en el recorrido de su camino personal.